Octubre 2012
Violenta
cabalgata
Una niña pequeña
estaba muy nerviosa ante la perspectiva de montar a caballo por primera vez,
aun cuando iba a montar detrás de su abuelo, que era un excelente jinete.
Cuando sus padres la ayudaban a montarse en el caballo, ella gritó: ¿Qué hago
ahora? ¡Yo no sé montar a caballo! ¡Nunca lo he hecho antes! ¿Qué hago?
Su abuelo le respondió con un tono reconfortante: No te
preocupes del caballo, ni de cómo montarlo. Solo agárrate de mí, mi amor, solo
agárrate de mí.
¡Qué gran consejo para nosotros hoy! Pensamos que nuestro
día va a ser lento, pesado y aburrido, pero resulta en un día bien movido y
agitado. En esos días es cuando necesitamos aferrarnos a nuestra fe en el Señor
y permanecer en la montura.
El Señor conoce el final del camino desde el comienzo de
cada día y sabe cuanto va a durar la presente agitación en tu vida. Sobre todo,
Él sabe cómo guiarte con seguridad a través de cada desenfrenada cabalgata,
conservándote en su divina paz durante todo el camino.
Recuerda siempre que nunca montas solo en las bestias de
la vida. El Señor está contigo y sostiene las riendas con firmeza en su mano.
¡Solo agárrate!
“Todo lo que Dios nos llama a hacer,
también hace posible que lo logremos”. Anónimo.
GUARDAME OH DIOS... porque en Ti he confiado (Salmo 16,1)
