mercoledì 16 settembre 2015

Karol Wojtyla - Juan Pablo II

Personaje ejemplar del Mes
Karol Wojtyla - Juan Pablo II  
 (1920/05/18 - 2005/04/02)

Karol Józef Wojtyła, Fuè un Sacerdote polaco elegido Papa en octubre de 1978 mientras ocupaba el puesto de cardenal-arzobispo de Cracovia y conocido como Juan Pablo II desde entonces, nació en Wadowice, una pequeña ciudad a 50 kms. de Cracovia, el 18 de mayo de 1920. Fue primer pontífice no italiano en más de cuatro siglos. 
Era hijo de un oficial de la administración del Ejército polaco y de una maestra de escuela. De joven practicó el atletismo, el fútbol y la natación. Fue también un estudiante excelente, y presidió diversos grupos estudiantiles. Desarrolló, además, una gran pasión por el teatro, y durante algún tiempo aspiró a estudiar Literatura y convertirse en actor profesional.
Durante la ocupación nazi, compaginó sus estudios y su labor de actor, con el trabajo de obrero en una fábrica, para mantenerse y para evitar su deportación o encarcelamiento. Fue miembro activo de la UNIA, organización democrática clandestina que ayudaba a muchos judíos a encontrar refugio y escapar de la persecución nazi. A partir de 1942, al sentir la vocación al sacerdocio, siguió las clases de formación del seminario clandestino de Cracovia, dirigido por el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Adam Stefan Sapieha.  En tales circunstancias, la muerte de su padre le causó un profundo dolor. La lectura de San Juan de la Cruz, que entonces buscó como consuelo, y la heroica conducta de los curas católicos que morían en los campos de concentración nazi fueron decisivas para que decidiera seguir el camino de la fe. Mientras se recuperaba de un accidente, el futuro pontífice decidió seguir su vocación religiosa, y en 1942 comenzó sus estudios sacerdotales. Ordenado sacerdote el 1º de noviembre de 1946, amplió sus estudios en Roma y obtuvo el doctorado en Teología en el Pontifico Ateneo Angelicum. En 1958 fue nombrado auxiliar del arzobispo de Cracovia, a quien sucedió en 1964. Ya en esa época, era un líder visible. En 1967 el Papa Pablo VI lo nombró cardenal, y el 16 de octubre de 1978, a la edad de cincuenta y ocho años, fue elegido para suceder al papa Juan Pablo I, fallecido tras treinta y cuatro días de pontificado. De este modo, se convirtió en el primer Papa no italiano desde 1523 y en el primero procedente de un país del bloque comunista.
El papado  de Juan Pablo II ha sido uno de los más extraordinarios de toda la historia. Viajó por todo el mundo anunciando a Jesucristo, reconstruyó puentes de comunión y unidad que habían sido rotos. Su mensaje especial era para las familias, los jóvenes y los más necesitados, Su legado a la humanidad fue marcado por su profundo amor y compromiso con Jesucristo y Su Iglesia y el mensaje de misericordia, compasión y perdón para todo ser humano. Nos ha despertado a todos, llamando a -creyentes y no creyentes, católicos y no católicos- a DESCUBRIR LA NECESIDAD DE JESUCRISTO EN NUESTRAS VIDAS Y ABRIRLE DE PAR EN PAR LAS PUERTAS DE NUESTRO CORAZÓN Y A NO TENER MIEDO.   El primer legado, pues, de Juan Pablo II es su interpelación a vivir una fe confesante, gozosa, militante, comprometida e irradiadora.
Juan Pablo II nos deja también el impagable legado de la PERSISTENCIA hasta el final, del seguimiento de Jesucristo y de su cruz hasta el mismo calvario, desde donde alcanzaremos la victoriosa resurrección. El nos enseña que seguir a Jesucristo significa poner alma, vida y corazón en la fidelidad de la vocación cristiana y de la vocación particular a la que el Señor, nos llama y nos capacita, seguros de que no hay dificultad ni prueba que no podamos superar en Aquel que nos conforta. Como Cristo mismo nos dijo:                      
             Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén   (Mateo 28:20) 

mercoledì 2 settembre 2015

JESUS YO CONFIO EN TI

Alimento para el alma septiembre 2015

Ciudad del Niño (Barcelona Venezuela)

JESUS YO CONFIO EN TI

Un hombre andaba caminando pensativo agobiado por muchos pensamientos hasta que se detuvo a descansar en el banco de una oficina. Trataba de no dejar salir ninguna lágrima que revelase su triste humor a los pasantes. Cuando por fin, entre sus pensamientos, apareció el recuerdo de Dios...
Tan distante y silenciosos en ese momento.
Como para querer buscar a ese Dios conocido el hombre levanta su mirada, y allí estaba… en un cuadro de la oficina, Cristo mirándole y sonriéndole, parecía muy real. El cuadro tenía un escrito que decía:
Hijo ¿Por qué te confundes y te agitas ante los problemas?
Déjame al cuidado de tus cosas y todo te irá mejor.  
Cuando te abandones en mí, todo se resolverá con toda tranquilidad según mis designios.
No te desesperes.  No me dirijas una oración agitada, como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos. Cierra los ojos del alma y dime con calma:
"Jesús, yo confío en ti"
Evita las preocupaciones, angustias y los pensamientos sobre lo que pueda suceder después.  
No estropees mis ideas.  Déjame ser Dios y actuar con libertad.  Abandónate confiadamente en mí.
Reposa en mí y deja en mis manos tu futuro.  Dime frecuentemente: "Jesús yo confío en Ti".  
Lo que más daño hace es tu razonamiento y tus propias ideas, así como querer resolver las cosas a tu manera.  Cuando dices: "Jesús yo confío en Ti", no seas como el paciente que le pide a su médico que lo cure, pero le sugiere el modo de hacerlo.
Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo, 
Yo te amo.
Si crees que las cosas empeoran o se complican a pesar de tu oración sigue confiando.
Cierra los ojos del alma y confía. Continúa diciéndome a todas horas: "Jesús yo confío en ti",
 No me ates con preocupaciones inútiles.  No te agites, no te angusties, no pierdas tu paz.  
Confía sólo en mí, abandónate en mí.
Así que no te preocupes, hecha en mí todas tus angustias y duerme tranquilamente.
 Dime siempre: "Jesús yo confío en ti" y verás grandes milagros.
Te lo prometo por mi amor.
Jesús
El hombre dejó caer allí en el silencio de la oficina la lágrima por tanto tiempo retenida.  Por un momento sentía que una mano invisible se había posado en su corazón. Dios lo había escuchado, conocía su pesar, sus angustias, su dolor. Dios estaba allí encargándose de su aflicción. Su Padre estaba en control.

QUERIDO AMIGO, CUALQUIERA SEA TU PESAR, TU CONDICIÒN, TU AFLICCIÒN, TU PADRE ESTÀ EN CONTROL. EL TE CUBRE HOY CON SU MANTO Y TE DA SU AMOR.
La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. 
No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (Juan 14:27)