mercoledì 2 settembre 2015

JESUS YO CONFIO EN TI

Alimento para el alma septiembre 2015

Ciudad del Niño (Barcelona Venezuela)

JESUS YO CONFIO EN TI

Un hombre andaba caminando pensativo agobiado por muchos pensamientos hasta que se detuvo a descansar en el banco de una oficina. Trataba de no dejar salir ninguna lágrima que revelase su triste humor a los pasantes. Cuando por fin, entre sus pensamientos, apareció el recuerdo de Dios...
Tan distante y silenciosos en ese momento.
Como para querer buscar a ese Dios conocido el hombre levanta su mirada, y allí estaba… en un cuadro de la oficina, Cristo mirándole y sonriéndole, parecía muy real. El cuadro tenía un escrito que decía:
Hijo ¿Por qué te confundes y te agitas ante los problemas?
Déjame al cuidado de tus cosas y todo te irá mejor.  
Cuando te abandones en mí, todo se resolverá con toda tranquilidad según mis designios.
No te desesperes.  No me dirijas una oración agitada, como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos. Cierra los ojos del alma y dime con calma:
"Jesús, yo confío en ti"
Evita las preocupaciones, angustias y los pensamientos sobre lo que pueda suceder después.  
No estropees mis ideas.  Déjame ser Dios y actuar con libertad.  Abandónate confiadamente en mí.
Reposa en mí y deja en mis manos tu futuro.  Dime frecuentemente: "Jesús yo confío en Ti".  
Lo que más daño hace es tu razonamiento y tus propias ideas, así como querer resolver las cosas a tu manera.  Cuando dices: "Jesús yo confío en Ti", no seas como el paciente que le pide a su médico que lo cure, pero le sugiere el modo de hacerlo.
Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo, 
Yo te amo.
Si crees que las cosas empeoran o se complican a pesar de tu oración sigue confiando.
Cierra los ojos del alma y confía. Continúa diciéndome a todas horas: "Jesús yo confío en ti",
 No me ates con preocupaciones inútiles.  No te agites, no te angusties, no pierdas tu paz.  
Confía sólo en mí, abandónate en mí.
Así que no te preocupes, hecha en mí todas tus angustias y duerme tranquilamente.
 Dime siempre: "Jesús yo confío en ti" y verás grandes milagros.
Te lo prometo por mi amor.
Jesús
El hombre dejó caer allí en el silencio de la oficina la lágrima por tanto tiempo retenida.  Por un momento sentía que una mano invisible se había posado en su corazón. Dios lo había escuchado, conocía su pesar, sus angustias, su dolor. Dios estaba allí encargándose de su aflicción. Su Padre estaba en control.

QUERIDO AMIGO, CUALQUIERA SEA TU PESAR, TU CONDICIÒN, TU AFLICCIÒN, TU PADRE ESTÀ EN CONTROL. EL TE CUBRE HOY CON SU MANTO Y TE DA SU AMOR.
La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. 
No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (Juan 14:27)

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