mercoledì 3 febbraio 2016

Josemaria Escrivá de Balaguer

Personaje ejemplar del Mes
Ciudad del Niño Barcelona Venezuela febrero 2016

    Josemaria Escrivá de Balaguer
San Josemaría nació en Barbastro, España, el 9 de enero de 1902. Recordaba con agradecimiento, cómo sus padres le fueron iniciando, paso a paso, en la vida cristiana.
En 1918, Josemaría intuye que Dios quiere algo de él, aunque no sabe qué es. Las huellas de un carmelita descalzo en la nieve durante las navidades de 1918 fueron el signo de Dios que lo impulsó a la entrega plena a Dios y hacerse sacerdote. Piensa que de ese modo estará más disponible para cumplir la voluntad divina. Él mismo decía: ¿Por qué me hago sacerdote? El Señor quiere algo; ¿qué es? Que sea eso que Tú quieres y que yo ignoro. Josemaría presentía que Dios le estaba preparando para algo. ¿Qué era? No lo sabía. En Madrid, el 2 de octubre de 1928, durante un retiro espiritual, Dios le hace ver la misión a la que lo ha destinado: ese día nace el Opus Dei aunque fue en el 1950 debido a las operaciones jurídicas que eso conllevó que fue aprobada como Instituto Secular por el Vaticano. La misión específica del Opus Dei es promover entre hombres y mujeres de todos los ámbitos de la sociedad un compromiso personal de seguimiento de Cristo, de amor a Dios y al prójimo y de búsqueda de la santidad en la vida cotidiana. 
"Tenía yo veintiséis años, la gracia de Dios y buen humor, y nada más. Y tenía que hacer el Opus Dei". Recogemos el relato de aquel 2 de octubre de 1928 y el camino de santificación que Dios le hizo ver a san Josemaría: "Vio, de modo inefable, a personas de toda raza y nación, de todas las culturas y mentalidades, buscando y encontrando a Dios en su vida ordinaria, en su familia, en su trabajo, en su descanso, en el círculo de sus amistades y conocidos". Escrivá de Balaguer enseñó a buscar la santidad en el trabajo, lo que significa esforzarse por realizarlo bien, con competencia profesional, y con sentido cristiano, es decir, por amor a Dios y para servir a los hombres. Así, decía, el trabajo ordinario se convierte en lugar de encuentro con Cristo. Es en medio de las cosas más materiales de la tierra donde debemos santificarnos, sirviendo a Dios y a todos los hombres, decía san Josemaría. La familia, el matrimonio, el trabajo, la ocupación de cada momento son oportunidades habituales de tratar y de imitar a Jesucristo, procurando practicar la caridad, la paciencia, la humildad, la laboriosidad, la justicia, la alegría y en general las virtudes humanas y cristianas. Escrivá de Balaguer, con el Evangelio, decía continuamente: "Cristo no nos pide un poco de bondad, sino mucha bondad. Pero quiere que lleguemos a ella no a través de acciones extraordinarias, sino con acciones comunes, aunque el modo de ejecutar tales acciones no debe ser común". Allí, en medio de nuestra vida, en la oficina, en la fábrica, nos hacemos santos a poco que hagamos el propio deber con competencia, por amor de Dios, y alegremente, de manera que el trabajo cotidiano se convierta no en una "tragedia cotidiana", sino en la "sonrisa cotidiana". El "Opus Dei" fue fundado como "....camino de santificación dirigido a toda clase de personas”, lo que resultaba novedoso, pues en aquella época era común pensar que sólo los religiosos podían ser santos.
Numerosas personalidades de la Iglesia consideran a Josemaría Escrivá como precursor del Concilio Vaticano II por su predicación sobre la santidad en medio del mundo, afirmando que las personas de cualquier condición y desde cualquier oficio honesto puede llegar a ser santos, sin necesidad de ser sacerdotes o religiosos. Según el Anuario Pontificio de 2013, el Opus Dei cuenta con 2.073 sacerdotes en el mundo y un total de 90.502 miembros. El 55% de los miembros del Opus Dei son mujeres y cerca del 90% residen en Europa y América. A esta obra pertenecen laicos de distintas facciones, hombres, mujeres, religiosos y laicos, y también son admitidos como cooperadores hombres y mujeres no católicos y no cristianos: ortodoxos, luteranos, hebreos, musulmanes, etc.
Son santos los que luchan hasta el final de su vida: los que siempre se saben levantar después de cada tropiezo, de cada caída, para proseguir valientemente el camino con humildad, con amor, con esperanza (Jose Maria Escrivà de Balaguer).

NO DEJES QUE APAGUEN LA LUZ QUE DIOS TE DIO

Alimento para el alma
Ciudad del Niño Barcelona Venezuela
Febrero 2016


NO DEJES QUE APAGUEN LA LUZ
QUE DIOS TE DIO


     Una estrella recién nacida tomó entre sus manitas de luz a una luciérnaga que volaba en el espacioso jardín de la noche.
Hermana- le dijo- Eres tan pequeñita, y tu luz es tan débil.

    La luciérnaga ofendida se detuvo sobre la hoja de un ciruelo bajando la cabeza para que su hermana la estrella no supiera de su tristeza.

     Pero después, reflexionando, la luciérnaga le contestó:- Estrella… Eres tan llena de luz. -le dijo con un hilo de voz-: ...y sin embargo, hermana mía, tan ciega.
El tamaño de las cosas, ¿pertenece al reino del espacio o al reino de la esencia? No importa que tan grande seas tú, y cuán pequeña parezca yo, lo que sí es importante es que ambas somos portadoras de luz.

     A ti, querida hermana estrella, te toca llevar luz y dejar tus huellas gigantescas en el inconmensurable cielo; a mí me tocó iluminar el sendero de los pequeños insectos voladores para que en sus viajes nocturnos no sean atrapados por telarañas y otros peligros.  El mismo Dios que te brindó luz a ti fue la misma fuente de mi luz y cada una ayuda según la luz que posee, no interesa la magnitud o pequeñez del servicio, lo importante es cumplir con el rol y ocupar con perfección el lugar al cual cada una hemos sido llamadas.

Esta interesante historia nos trae a reflexión:
Muchas veces, nos sentimos solos y tristes en nuestro trabajo diario, muy poca pareciera la luz que nos toca dar,  cansados y agobiados por el día a día. No nos olvidemos como decía Job "La vida del hombre es lucha" y en esa lucha de cada día esta la santidad de cada uno de nosotros. 
Aunque cada día nos cueste mas, hay que seguir y luchar, seguir brillando, reconociendo que la esencia de nuestra Luz se encuentra en Cristo y, aunque pequeña, nuestra luz es necesaria. Sobretodo sabemos que no andamos solos, aunque así a veces nos sintamos, sabemos que Jesús esta ahí al lado de nosotros. Como decía San Josemaría Escrivá "Creemos  que Dios sólo se encuentra en el más allá, lejos, donde brillan las estrellas, y no nos damos cuenta que también está siempre a nuestro lado" es una frase que siempre debe estar en nuestra mente cuando viene el desanimo. Así que “no nos cansemos de hacer el bien porque a su tiempo segaremos si no desmayamos” (Gálatas 6,9)
“Que tu vida no sea una vida estéril. Sé útil. Deja poso. Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor, Con la gracia de Dios, tú has de acometer y realizar lo imposible... Porque lo posible lo hace cualquiera. ” Josemaria Escrivà de Balaguer.

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
(San Mateo 5,16)