lunedì 13 maggio 2013

Mayo2013


La Casa Imperfecta

Alimento para el alma


Un maestro de construcción ya entrado en años estaba listo para retirarse a disfrutar su pensión de jubilación. Le contó a su jefe acerca de sus planes de dejar el trabajo para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Iba a extrañar su salario mensual, pero necesitaba retirarse; ya se las arreglarían de alguna manera.

El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y le pidió, como favor personal; que hiciera el último esfuerzo: construir una casa más.
EI hombre accedió y comenzó su trabajo, pero se veía a las claras que no estaba poniendo el corazón en lo que hacía. Utilizaba materiales de inferior calidad y su trabajo, lo mismo que el de sus ayudantes, era deficiente. Era una infortunada manera de poner punto final a su carrera.
Cuando el albañil terminó el trabajo, el jefe fue a inspeccionar la casa y le extendió las llaves de la puerta principal. “Esta es tu casa querido amigo.-Dijo-. Es un regalo para ti”.
Si el albañil hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, seguramente la hubiera hecho totalmente diferente. ¡Ahora tendría que vivir en la casa imperfecta que había construido!
(Tomada del libro: la Culpa es de la vaca)

En cada cosa que hagas, deja la huella de tu corazón. Si emprendes una empresa o comienzas un trabajo, termínalo llévalo a cabo con excelencia; nunca te contentes de un trabajo mal hecho y nunca seas el protagonista de una mala obra. Sé mas bien un colaborador fiel del cual se pueda confiar y al cual se le puedan confiar grandes cosas pues todo lo que haces lo haces con excelencia y con el corazón.
¿Eres un estudiante? Estudia con el corazón; tus padres o las personas que te permiten estudiar están confiando en ti, ¡No los decepciones! ¿Eres un trabajador? Trabaja con el corazón; tus jefes, que te han contratado están confiando en ti; ¡Demuéstrales que eres digno de su confianza! ¿Eres un padre o una madre? Desempeña esta importante función con el corazón; tus hijos esperan en ti, ¡No destruyas sus ilusiones y sus esperanzas!
Todo lo que hacemos y la manera como actuamos contribuye a la construcción de nuestra casa. Cada día ponemos clavos, levantamos alguna pared o edificamos parte del techo. Cada día edificamos una parte de la casa en la cual vamos a vivir. Por lo tanto, procuremos construir día a día nuestra casa con el corazón. No te gustaría que algún día te encuentres a vivir en la horrible casa que has estado construyendo.

“Así, pues, hagamos el bien sin desanimarnos, que a su debido tiempo cosecharemos si somos constantes” Gálatas 6, 9

ABRIL 2013


Abril 2013

Alimento para el alma
Aceptó perder la vida por amor
Amig@: Dios te ama más de lo que imaginas; nuestra oración para ti es que vivas disfrutando del inmenso amor de Dios, y que tu vida y tu familia sean sostenidas por Su paz y Su bendición.
Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntario en un hospital de Stanford, conocí a una niñita llamada Liz, que sufría de una extraña enfermedad. Su única oportunidad de recuperarse era una transfusión de sangre de su hermano de 5 anos, quien había sobrevivido a la misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla. El doctor explicó la situación al hermano de la niña, y le preguntó si estaba dispuesto a darle su sangre. Yo lo vi dudar por un momento antes de tornar un gran suspiro y decir:
"'Si, lo haré si eso salva a Liz".
Mientras la transfusión se hacía, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana, muy sonriente, mientras nosotros los asistíamos y veíamos regresar el color a las mejillas de la niña. De pronto el pequeño se puso pálido y su sonrisa desapareció. Miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa: “¿A qué hora empezaré a morir?”
No había comprendido al doctor: pensaba que tendría que darle toda su sangre a su hermana. Y aún así había aceptado.

Jesús estuvo dispuesto a hacer lo mismo por nosotros. El aceptó morir de una muerte brutal y dolorosa para que nosotros pudiéramos ser salvos. El, aun sabiendo que moriría y sufriría, no se echo par atrás, enfrentó la muerte, pues Su amor por nosotros era más grande que el mismo pensamiento de la muerte. Imagínate que alguien te ame tanto como para estar dispuesto a darte toda su sangre para que tú puedas seguir viviendo aunque eso cause su propia muerte. Déjame decirte que ese “alguien” existe. Alguien te ama tanto y te ha demostrado Su inmenso amor muriendo por ti. Ese alguien es Jesús. Tu, como yo, como todo el mundo, moría sin esperanzas y sin probabilidades de vivir una vida mejor después de la muerte. Pero Dios nos ha dado esa esperanza y nos ha ofrecido esa posibilidad. Él, por amor a nosotros, nos ha mandado su hijo; y su hijo, por amor a nosotros se dejo “crucificar” para descontar con Su muerte todas las penas y pecados de la humanidad. Ninguno de nosotros podía hacerlo, solo el “hijo de Dios” podía hacerlo y sin embargo no estaba obligado a hacerlo. Pero El, desinteresadamente, solamente por el inmenso amor que tenia por nosotros lo hizo.
Solo tenemos que creer que Jesús nos ama y nos amo tanto que murió por nosotros y que con su muerte nos ha abierto el camino para una vida plena y en abundancia en Él.

Tanto amó Dios al mundo que le dio a Su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Juan 3:16.

El pago del pecado es la muerte, pero Dios nos ofrece como don la vida eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor. Romanos 6:23


                                         Hijo Mio: Te Amo
Atte: Jesus