Abril 2013
Alimento para el alma
Aceptó
perder la vida por amor
Amig@: Dios te ama más de lo que
imaginas; nuestra oración para ti es que vivas disfrutando del inmenso amor de
Dios, y que tu vida y tu familia sean sostenidas por Su paz y Su bendición.
Hace muchos años, cuando trabajaba
como voluntario en un hospital de Stanford, conocí a una niñita llamada Liz,
que sufría de una extraña enfermedad. Su única oportunidad de recuperarse era
una transfusión de sangre de su hermano de 5 anos, quien había sobrevivido a la
misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos necesarios para
combatirla. El doctor explicó la situación al hermano de la niña, y le preguntó
si estaba dispuesto a darle su sangre. Yo lo vi dudar por un momento antes de
tornar un gran suspiro y decir:
"'Si, lo haré si eso
salva a Liz".
Mientras la transfusión se hacía, él
estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana, muy sonriente,
mientras nosotros los asistíamos y veíamos regresar el color a las mejillas de
la niña. De pronto el pequeño se puso pálido y su sonrisa desapareció. Miró al
doctor y le preguntó con voz temblorosa: “¿A qué hora empezaré a morir?”
No había comprendido al doctor:
pensaba que tendría que darle toda su sangre a su hermana. Y aún así había
aceptado.
Jesús estuvo dispuesto a hacer lo mismo por nosotros. El aceptó morir de una muerte brutal y dolorosa para que nosotros pudiéramos ser salvos. El, aun sabiendo que moriría y sufriría, no se echo par atrás, enfrentó la muerte, pues Su amor por nosotros era más grande que el mismo pensamiento de la muerte. Imagínate que alguien te ame tanto como para estar dispuesto a darte toda su sangre para que tú puedas seguir viviendo aunque eso cause su propia muerte. Déjame decirte que ese “alguien” existe. Alguien te ama tanto y te ha demostrado Su inmenso amor muriendo por ti. Ese alguien es Jesús. Tu, como yo, como todo el mundo, moría sin esperanzas y sin probabilidades de vivir una vida mejor después de la muerte. Pero Dios nos ha dado esa esperanza y nos ha ofrecido esa posibilidad. Él, por amor a nosotros, nos ha mandado su hijo; y su hijo, por amor a nosotros se dejo “crucificar” para descontar con Su muerte todas las penas y pecados de la humanidad. Ninguno de nosotros podía hacerlo, solo el “hijo de Dios” podía hacerlo y sin embargo no estaba obligado a hacerlo. Pero El, desinteresadamente, solamente por el inmenso amor que tenia por nosotros lo hizo.
Solo tenemos que creer que Jesús nos
ama y nos amo tanto que murió por nosotros y que con su muerte nos ha abierto
el camino para una vida plena y en abundancia en Él.
Tanto
amó Dios al mundo que le dio a Su Hijo único, para que todo el que crea en Él
no perezca, sino que tenga vida eterna. Juan 3:16.
El pago del pecado es la muerte, pero Dios nos ofrece como don la vida eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor. Romanos 6:23
| Hijo Mio: Te Amo Atte: Jesus |
|||
Nessun commento:
Posta un commento