martedì 7 giugno 2016

EL TIGRE Y LA LIEBRE

Alimento para el alma
Ciudad del Niño, Barcelona Venezuela
Junio 2016

EL TIGRE Y LA LIEBRE

Se cuenta de un joven que vivía en una gran decepción. Su amargura absoluta era por la forma tan inhumana en que se comportaban todas las personas: al parecer, ya a nadie le importaba nadie.
Un día, dando un paseo por el monte, vió sorprendido que una pequeña liebre le llevaba comida a un enorme tigre malherido que no podía valerse por sí mismo.
Le impresionó tanto ver este hecho, que regresó al día siguiente para ver si el comportamiento de la liebre era casual o habitual. Con enorme sorpresa pudo comprobar que la escena se repetía: la liebre dejaba un buen trozo de carne cerca del tigre.
Pasaron los días y la escena se repitió de un modo idéntico, hasta que el tigre recuperó las fuerzas y pudo buscar la comida por su propia cuenta.
Admirado por la solidaridad y cooperación entre los animales, pensó que no todo estaba perdido:
– “Si los animales son capaces de ayudarse de este modo, mucho más lo haremos las personas”, se dijo.
Así que el joven decidió hacer un experimento… se tiró al suelo, simulando que estaba herido, y se puso a esperar que pasara alguien y le ayudara. Pasaron las horas, llegó la noche y nadie se acercó en su ayuda.
Siguió así durante todo el día siguiente… y el siguiente… y el siguiente… y ya se iba a levantar, mucho más decepcionado que antes y con la convicción de que la humanidad no tenía el menor remedio. Sintió dentro de sí todo el desespero del hambriento, la soledad del enfermo, la tristeza del abandonado… su corazón estaba devastado y casi no sentía deseos de levantarse. Entonces, allí, en ese instante, le oyó. ¡Con qué claridad, qué hermoso! Era una voz, muy dentro de él, que decía:
– “Si quieres encontrarte con tu prójimo… si quieres sentir que todo ha valido la pena… si quieres seguir creyendo en la humanidad… deja de hacer de tigre, ya hay muchos de ellos, y comienza a ser la liebre.”

 Sería muy bueno que hoy mismo nos tomemos unos minutos para meditar en nuestras acciones. Estoy seguro que podemos dar mucho más amor del que nos imaginamos, reflexionemos en las palabras de Cristo cuando dijo:
“AMA A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO”
Ama a tu prójimo como a ti mismo es la invitación de Jesús para volver a las raíces del cristianismo. Ama a tu prójimo como a ti mismo es la invitación de un hombre humilde del siglo I que hoy grita el mensaje de unidad, de amor entre todos los seres humanos. En medio del dolor humano, de la desigualdad, del desplazamiento por la violencia, en medio del hambre y sed de justicia en una sociedad que se deteriora por la falta de valores, que se hunde en medio del orgullo tecnológico, de su economía “blindada” salvadora, Jesús nos invita a reflexionar, a comprender que debemos amarnos, que debemos valorarnos; reflexionar sobre nuestro verdadero papel en el universo; dejar de ser máquinas de producción; dejar de entrar en la dinámica consumista que vuelve esclavas a las personas. Amar al prójimo es comprender que mi prójimo es todo lo que me rodea, todo cuanto existe, que comparte este planeta. Todos somos uno en Cristo. En esa comprensión dejo de creer ser el rey del universo y empiezo a comprender que soy parte, de ese universo inmenso, complejo, fantástico. Jesús nos invita a la reflexión a apoderarnos de nuestro compromiso como cristianos en este mundo tan caótico y a cuidar con amor de todo cuanto nos ha dado.
 Jesús hoy te habla, te está clamando: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Sn. Mateo 22,39)