Alimento para el alma
Ciudad del Niño, Barcelona Venezuela
Junio 2016
EL TIGRE Y LA LIEBRE
Un día, dando un paseo por el monte, vió sorprendido
que una pequeña liebre le llevaba comida a un enorme tigre malherido que no
podía valerse por sí mismo.
Le impresionó tanto ver este hecho, que regresó al día
siguiente para ver si el comportamiento de la liebre era casual o habitual. Con
enorme sorpresa pudo comprobar que la escena se repetía: la liebre dejaba un
buen trozo de carne cerca del tigre.
Pasaron los días y la escena se repitió de un modo
idéntico, hasta que el tigre recuperó las fuerzas y pudo buscar la comida por
su propia cuenta.
Admirado por la solidaridad y cooperación entre los
animales, pensó que no todo estaba perdido:
– “Si los animales son capaces de ayudarse de este
modo, mucho más lo haremos las personas”, se dijo.
Así que el joven decidió hacer un experimento… se tiró
al suelo, simulando que estaba herido, y se puso a esperar que pasara alguien y
le ayudara. Pasaron las horas, llegó la noche y nadie se acercó en su ayuda.
Siguió así durante todo el día siguiente… y el
siguiente… y el siguiente… y ya se iba a levantar, mucho más decepcionado que
antes y con la convicción de que la humanidad no tenía el menor remedio. Sintió
dentro de sí todo el desespero del hambriento, la soledad del enfermo, la
tristeza del abandonado… su corazón estaba devastado y casi no sentía deseos de
levantarse. Entonces, allí, en ese instante, le oyó. ¡Con qué claridad, qué
hermoso! Era una voz, muy dentro de él, que decía:
– “Si quieres
encontrarte con tu prójimo… si quieres sentir que todo ha valido la pena… si
quieres seguir creyendo en la humanidad… deja de hacer de tigre, ya hay muchos
de ellos, y comienza a ser la liebre.”
Sería muy
bueno que hoy mismo nos tomemos unos minutos para meditar en nuestras acciones.
Estoy seguro que podemos dar mucho más amor del que nos imaginamos, reflexionemos
en las palabras de Cristo cuando dijo:
“AMA A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO”
Ama a tu
prójimo como a ti mismo es la invitación de Jesús para volver a las raíces del
cristianismo. Ama a tu prójimo como a ti mismo es la invitación de un hombre humilde
del siglo I que hoy grita el mensaje de unidad, de amor entre todos los seres
humanos. En medio del dolor humano, de la desigualdad, del desplazamiento por
la violencia, en medio del hambre y sed de justicia en una sociedad que se
deteriora por la falta de valores, que se hunde en medio del orgullo
tecnológico, de su economía “blindada” salvadora, Jesús nos invita a
reflexionar, a comprender que debemos amarnos, que debemos valorarnos;
reflexionar sobre nuestro verdadero papel en el universo; dejar de ser máquinas
de producción; dejar de entrar en la dinámica consumista que vuelve esclavas a
las personas. Amar al prójimo es comprender que mi prójimo es todo lo que me
rodea, todo cuanto existe, que comparte este planeta. Todos somos uno en
Cristo. En esa comprensión dejo de creer ser el rey del universo y empiezo a
comprender que soy parte, de ese universo inmenso, complejo, fantástico. Jesús
nos invita a la reflexión a apoderarnos de nuestro compromiso como cristianos
en este mundo tan caótico y a cuidar con amor de todo cuanto nos ha dado.
Jesús hoy te habla, te está clamando: “Ama a
tu prójimo como a ti mismo” (Sn. Mateo 22,39)