Personaje
ejemplar del Mes
Maximiliano Kolbe
Maximiliano
María Kolbe nació en Polonia el 8 de enero de 1894 en la ciudad de Zdunska
Wola, que en ese entonces se hallaba ocupada por Rusia. Fue bautizado con el
nombre de Raimundo en la iglesia parroquial.
Fue
en el seminario donde adoptó el nombre de Maximiliano.
Un
domingo en un sermón oyó decir al predicador que los Padres Franciscanos iban a
abrir un seminario. Le agradó la noticia y con su hermano se dirigió hacia
allá. A los 13 años ingresó en el Seminario de los padres franciscanos en la
ciudad polaca de Lvov, la cual a su vez estaba ocupada por Austria. En 1915
obtuvo en la Universidad de Roma el doctorado en filosofía y en 1919 el
doctorado en teología. Finaliza su estudio en Roma y en 1918 es ordenado
sacerdote.
Maximiliano
gastó su vida en tratar de hacer amar a Dios y a la Virgen María. En 1927 fundó
en Polonia la Ciudad de la Inmaculada, una gran organización, que tuvo mucho
éxito y una admirable expansión. Luego funda en Japón otra institución
semejante, con éxito admirable.
El
padre Maximiliano fundó dos periódicos. Uno titulado "El Caballero de la
Inmaculada", y otro "El Pequeño diario". Organizó una imprenta
en la ciudad de la Inmaculada en Polonia, y después se trasladó al Japón y allá
fundó una revista católica que pronto llegó a tener 15,000 ejemplares. Un
verdadero milagro en ese país donde los católicos casi no existían. En la 2da guerra
mundial la ciudad de Nagasaki, donde él tenía su imprenta, fue destruida por
una bomba atómica. A su imprenta no le sucedió nada malo.
Los
nazis durante la guerra, al invadir Polonia, bombardearon la ciudad de la
Inmaculada y se llevaron prisionero al padre Maximiliano, con todos los que
colaboraban. En Auschwitz, el régimen nazi buscaba despojar a los prisioneros
de toda huella de personalidad tratándolos de manera inhumana e impersonal,
como un simple número: a San Maximiliano le asignaron el 16670. A pesar de
todo, durante su estancia en el campo nunca le abandonaron su generosidad y su
preocupación por los demás, así como su deseo de mantener la dignidad de sus
compañeros.
La
noche del 3 de agosto de 1941, un prisionero de la misma sección a la que
estaba asignado Maximiliano escapa; en represalia, el comandante del campo
ordena escoger a diez prisioneros al azar para ser ejecutados. Entre los
hombres escogidos estaba el sargento Franciszek Gajowniczek, polaco como
Maximiliano, casado y con hijos. Maximiliano, que no se encontraba entre los
diez prisioneros escogidos, se ofrece a morir en su lugar. El comandante del
campo acepta el cambio, y San Maximiliano es condenado a morir de hambre junto
con los otros nueve prisioneros. Diez días después de su condena y al
encontrarlo todavía vivo, los nazis le administran una inyección letal el 14 de
agosto de 1941.
Es
así como Maximiliano María Kolbe, en medio de la más terrible adversidad, dio
testimonio y ejemplo de dignidad, de espíritu
cristiano y entrega total. En 1973 Pablo VI lo beatifica y en 1982 Juan Pablo
II lo canoniza como Mártir de la Caridad. Juan Pablo II comenta la influencia
que tuvo San Maximiliano en su vocación sacerdotal diciendo: "Surge aquí
otra singular e importante dimensión de mi vocación.
San Maximiliano nos legó su concepción de la Iglesia
militante y en febril actividad para la construcción del Reino de Dios.
Actualmente siguen vivas obras inspiradas por él, tales como: los institutos
religiosos de los frailes franciscanos de la Inmaculada, las hermanas
franciscanas de la Inmaculada, así como otros movimientos consagrados a la
Inmaculada Concepción. Pero sobretodo,
San Maximiliano nos legó un maravilloso ejemplo de amor por Cristo y por los
demás.
Aprendamos de él cuando nos dice: “El odio no es una fuerza
creativa solo el amor es una fuerza creativa” y agrega: “Vive
siempre como si hoy fuese el último día de tu vida porque el mañana es inseguro
el ayer no te pertenece y solamente el hoy es tuyo”.
Dios nos ayude siempre a conducir
nuestras vidas en Amor para producir el Bien. Amen.

