venerdì 2 gennaio 2015

personaje ejemplar del mes Enero 2015

 Teresa de Calcutta
Un ejemplo inspirador reciente, en la prueba palpable y viva de cómo la generosidad, la abnegación y la entrega a los demás también tienen sentido en tiempos modernos.
Nacida en el seno de una familia católica albanesa, en la ciudad de Skopje, actual Macedonia, en el ano de 1910, la profunda religiosidad de su madre despertó en Agnes la vocación de misionera a los doce años. Siendo aún una niña ingresó en la Congregación Mariana de las Hijas de María, donde inició su actividad de asistencia a los necesitados. Conmovida por las crónicas de un misionero cristiano en Bengala, a los dieciocho años abandonó para siempre su ciudad natal y viajó hasta Dublín para profesar en la Congregación de Nuestra Señora de Loreto. Como quería ser misionera en la India, embarcó hacia Bengala, donde cursó estudios de magisterio y eligió el nombre de Teresa para profesar.
Apenas hechos los votos pasó a Calcuta, la ciudad con la que habría de identificar su vida y su vocación de entrega a los más necesitados. Durante casi veinte años ejerció como maestra en la St. Mary's High School de Calcuta. Sin embargo, la profunda impresión que le causó la miseria que observaba en las calles de la ciudad la movió a solicitar a Pío XII la licencia para abandonar la orden y entregarse por completo a la causa de los menesterosos. Enérgica y decidida en sus propósitos, Teresa de Calcuta pronunció por entonces el que sería el principio fundamental de su mensaje y de su acción: "Quiero llevar el amor de Dios a los pobres más pobres; quiero demostrarles que Dios ama el mundo y que les ama a ellos". Asi fue que fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad con centenares de centros en un centenar de países y junto a sus hermanas llevó el lema del gozo, amor y paz aun medio de la mayor miseria y dificultad.
Ella decía “Jamás permitimos que alguien se aleje de nosotras sin sentirse mejor y más feliz”, 
En su situación la madre Teresa manifestaba la plena gracia de Dios y cumplía el rol al cual Dios la había designado. Y cuando le preguntaban cómol lograba hacerlo ella respondía: "El trabajo que hacemos no tiene nada de heroico. Cualquiera que tenga la gracia de Dios puede hacerlo."
La Santa Sede la designó representante ante la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas celebrada en México en 1975 con ocasión del Año Internacional de la Mujer, y 5 años más tarde ante gobiernos, instituciones internacionales y poderosos personajes, recibió el premio Nobel de la Paz.
 Ella tan sencilla quien siempre manifestó la entrega y el amor de Cristo mas allá de sus requerimientos nos afirma que aun las cosas más sencillas tienen una gran importancia para el mundo y pueden transformar el rumbo de la historia, y que aun el gran océano está conformado de muchas pequeñas e importantes gotas de agua.
Pidamos como la Madre Teresa ser “un pequeño lápiz en las manos de Dios” para que El nos utilice con gozo para el bien del Mundo” Amén

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