martedì 1 dicembre 2015

El Verdadero sentido de la Navidad

Alimento para el alma Diciembre 2015

Ciudad del Niño (Barcelona Venezuela)
CARTA DE JESÚS
(El Verdadero sentido de la Navidad)

Como sabrás, nos estamos acercando otra vez a la fecha en que festejan mi nacimiento. El año pasado hicieron una gran fiesta en mi honor y me da la impresión que este año ocurrirá lo mismo. A fin de cuentas ¡llevan meses haciendo compras para la ocasión y casi todos los días han salido anuncios y avisos sobre lo poco que falta para que llegue! Aunque a veces exageran, es agradable saber que por lo menos un día del año, piensan en mí.
Ha transcurrido ya mucho tiempo cuando comprendían y agradecían de corazón lo mucho que hice por toda la humanidad. Pero hoy en día, da la impresión de que la mayoría de la gente apenas si sabe por qué motivo se celebra mi cumpleaños.
Por otra parte, me gusta que la gente se reúna y lo pase bien, se hagan detalles como signo de afecto y amor y me alegra sobre todo que los niños se diviertan tanto; pero aún así, creo que la mayor parte no sabe bien de qué se trata. ¿No te parece?
Como lo que sucedió, por ejemplo, el año pasado: al llegar el día de mi cumpleaños, hicieron una gran fiesta, pero ¿Puedes creer que ni siquiera me invitaron? ¡Imagínate! ¡Yo era el invitado de honor! ¡Pues se olvidaron por completo de mí! Resulta que habían estado preparándose para las fiestas durante dos meses y cuando llegó el gran día me dejaron al margen. Ya me ha pasado tantísimas veces que lo cierto es que no me sorprendió. Aunque no me invitaron, se me ocurrió colarme sin hacer ruido. Entré y me quedé en un rincón.
 ¿Te imaginas que nadie advirtió siquiera Mi presencia, ni se dieron cuenta de que Yo estaba allí?
Estaban todos bebiendo, riendo y pasándolo en grande, cuando de pronto se presentó un hombre gordo vestido de rojo y barba blanca postiza, gritando: "¡jo, jo, jo!".
Parecía que había bebido más de la cuenta, pero se las arregló para avanzar a tropezones entre los presentes, mientras todos lo felicitaban.
Cuando se sentó en un gran sillón, todos los niños, emocionadísimos, se le acercaron corriendo y diciendo: ¡Santa Claus! ¡Cómo si él hubiese sido el homenajeado y toda la fiesta fuera en su honor!
Aguanté aquella "fiesta" hasta donde pude, pero al final tuve que irme. Caminando por la calle me sentí solitario y triste. Te voy a hacer una pregunta: ¿A ti no te parecería extraño que al llegar tu cumpleaños todos tus amigos decidierAn celebrarlo haciéndose regalos unos a otros y no te dieran nada a ti? ¡Pues es lo que me pasa a mí cada año! Una vez alguien me dijo: "Es que tú no eres como los demás, a ti no se te ve nunca; ¿Cómo es que te vamos a hacer regalos?". Ya te imaginarás lo que le respondí.
Yo siempre he dicho "Escucha bien, todo lo que dones a tus semejantes para aliviar su necesidad, ¡Lo contaré como si me lo hubieras dado a mí personalmente!" (S. Mateo 25,34-40).
Y pensar todo el bien y felicidad que podrían llevar a los orfanatorios, asilos, penales o familiares de los presos o visitar a los enfermos y darles una palabra de aliento y cercanía.
Demasiados gastos y pensar que yo nací en un pesebre, rodeado de animales porque no había más.


Me agradaría muchísimo más, nacer todos los días en el corazón de mis amigos, que ellos en Mi cumpleaños reciban el regalo del perdón, de la esperanza y de la unión, que Me permitan  morar en sus corazones para ayudarles cada día en todas sus dificultades, que puedan palpar el gran amor que siento por todos;  hace 2 mil años entregué mi vida para salvarte de la muerte y mostrarte el gran amor que te tengo.

¡¡Por eso, en mi cumpleaños te pido  que me dejes entrar en tu corazón! "Mira yo estoy llamando a tu puerta, si escuchas mi voz y abres la puerta, entraré en tu casa y cenaremos juntos". Confía en Mí, abandónate en Mí. Este será el mejor regalo que me puedas dar. Y yo te brindaré en esta Navidad el mayor regalo, el don del amor y de la paz.
Con Amor. Tu amigo Cristo

En este nuevo año, declarado por el Papa Francisco como año de la Misericordia, vívelo como nos pide Jesucristo: “                     Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui huésped, y me recogisteis; Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí.
(Mateo 25,35)

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