Alimento
para el alma
Ciudad del Niño Barcelona Venezuela
Enero 2016
Comparte tu Luz
Hu-Song, filosofo de Oriente, contó a sus discípulos la siguiente historia:
"... Varios hombres habían quedado encerrados por error en una hosca caverna, inmersos en la más profunda oscuridad. Pasó algún tiempo, y uno de ellos logró encender una pequeña tea. Pero la luz que daba era tan escasa que aun así no se podía ver casi nada. Uno de sus compañeros se le acercó sigilosamente y le sugirió a baja voz de manera que nadie mas pudiera escuchar: Esa luz es suficiente para que pocos puedan ver, no todos podrán salvarse, aprovechémosla entonces tu y yo y busquemos la salida. Al hombre, sin embargo, movido por una intención diferente y no queriendo dejar a los demás compañeros sumidos en tal oscuridad, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los hombres prendieran su propia tea y así compartiendo la llama con todos la caverna se iluminó".
Uno de los discípulos preguntó a Hu-Song: ¿Qué nos enseña, maestro, este relato?
Y Hu-Song contestó: Nos enseña que nuestra luz sigue siendo oscuridad si no la compartimos con el prójimo. Y también nos dice que el compartir nuestra luz no la desvanece, sino que por el contrario la hace crecer.
Hu-Song, filosofo de Oriente, contó a sus discípulos la siguiente historia:
"... Varios hombres habían quedado encerrados por error en una hosca caverna, inmersos en la más profunda oscuridad. Pasó algún tiempo, y uno de ellos logró encender una pequeña tea. Pero la luz que daba era tan escasa que aun así no se podía ver casi nada. Uno de sus compañeros se le acercó sigilosamente y le sugirió a baja voz de manera que nadie mas pudiera escuchar: Esa luz es suficiente para que pocos puedan ver, no todos podrán salvarse, aprovechémosla entonces tu y yo y busquemos la salida. Al hombre, sin embargo, movido por una intención diferente y no queriendo dejar a los demás compañeros sumidos en tal oscuridad, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los hombres prendieran su propia tea y así compartiendo la llama con todos la caverna se iluminó".
Uno de los discípulos preguntó a Hu-Song: ¿Qué nos enseña, maestro, este relato?
Y Hu-Song contestó: Nos enseña que nuestra luz sigue siendo oscuridad si no la compartimos con el prójimo. Y también nos dice que el compartir nuestra luz no la desvanece, sino que por el contrario la hace crecer.
"El
compartir nos enriquece en lugar de hacernos más pobres"
Si una vela
enciende a otra, pueden llegan a brillar miles de ellas.
De igual modo si iluminas tu corazón con amor, puede que ilumines a otro corazón, así se pueden llegar a iluminar a miles de corazones con la esperanza y la fe que ofrece el amor
De igual modo si iluminas tu corazón con amor, puede que ilumines a otro corazón, así se pueden llegar a iluminar a miles de corazones con la esperanza y la fe que ofrece el amor
El valor de una
vida se mide por las vidas que toca.
Y quienes optan por ser felices,
deben ayudar a que otros encuentren la felicidad, porque el bienestar de cada
uno se halla unido al bienestar de todos.
Muchas veces es necesario solo un
pequeño gesto pero es indispensable para que la luz del amor y la esperanza
toquen y levanten un corazón.
Atrévete a ser tu el que comparte su
luz. NO te quedes allí callado, brinda a todos tu amor.
Te darás cuenta que el mundo
comenzará a ser mejor.
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“El que siembra escasamente,
escasamente cosecha”: quien es estrecho de mente, estrechamente se arriesga |
Al que da con alegría
la Escritura le promete que Dios le dará en su día la Vida que no perece. |
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El que siembra generoso
teniendo el ánimo grande, aspira a lo más grandioso aunque las fuerzas le fallen. |
El corazón se fortalece
si
aspiras a lo mejor:
¡deja que el alma se expanda
viviendo siempre de amor!
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Así que no te olvides y ten siempre presente:
Comparte Tu Luz

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