mercoledì 6 gennaio 2016

Jerónimo de Estridòn

Personaje ejemplar del Mes
Ciudad del Niño Barcelona Venezuela 
Enero 2016

Jerónimo de Estridòn

Eusebio Hierónimo de Estridón o Jerónimo de Estridón cuyo nombre significa el que tiene el nombre sagrado.  Nace en Estridón (Dalmacia) en el año  340 a.C. y muere el 30 de septiembre del año 420 en Belén. 
A Jerónimo se le conoce principalmente porque tradujo la Biblia del Griego y del hebreo al latín, cuya traducción se conoce como La Vulgata (que quiere decir  divulgada, difundida para el pueblo) la cual ha sido el texto bíblico oficial de la Iglesia católica romana hasta la promulgación de la Neovulgata, en 1979.
Jerónimo consagró toda su vida al estudio y traducción de las Sagradas Escrituras y es considerado uno de los mejores, si no el mejor, en este oficio. Es considerado como un santo por la Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa, la Iglesia luterana y la Iglesia anglicana.
Cada 30 de septiembre se celebra en su honor, el Día Internacional de la Traducción.
San Jerónimo fue un hombre de gran conocimiento y sabiduría. Recibió el bautismo cristiano en Roma y allí estudió latín bajo la dirección del más grande gramático en lengua latina de su tiempo, Elio Donato, que era pagano. Jerónimo llegó a ser un gran latinista y muy buen conocedor del griego y de otros idiomas, pero era por entonces muy poco conocedor de los libros espirituales y religiosos por lo tanto dispuso irse al desierto a hacer penitencia por sus pecados (especialmente por su sensualidad que era muy fuerte, por su terrible mal genio y su gran orgullo). Aunque allí rezaba mucho, ayunaba, y pasaba noches sin dormir, no consiguió la paz, descubriendo que su misión no era vivir en la soledad.  Su espíritu era enciclopédico: su obra literaria nos revela al filósofo, al retórico, al gramático, al dialéctico, capaz de pensar y escribir en latín, en griego, en hebreo; escritor rico, puro y robusto al mismo tiempo.
Sabía algo de hebreo cuando comenzó su proyecto de traducción, pero se mudó a Belén para perfeccionar sus conocimientos del idioma. Comenzó la traducción de la Biblia en el año 382 corrigiendo la versión latina existente del Nuevo Testamento. Aproximadamente en el año 390 pasó al Antiguo Testamento en hebreo. Completó su obra en el año 405, por encargo del Papa San Dámaso I, de quien Jerónimo fue secretario.  El pontífice le pidió al sabio una nueva traducción de la Biblia que incluyera un Antiguo Testamento de 46 libros, los cuales estaban todos en la Septuaginta, y el Nuevo Testamento con sus 27 libros. Alrededor de los 40 años, Jerónimo fue ordenado sacerdote. Pero sus altos cargos en Roma y la firmeza con la cual corregía ciertos defectos de la alta clase social le trajeron envidias y sintiéndose incomprendido y hasta calumniado en Roma, donde no aceptaban su modo enérgico de corrección, dispuso alejarse de ahí para siempre y se fue a Tierra Santa. Su huida voluntaria de la sociedad se debió a su deseo de paz interior pero aún así sus palabras se hacían oír en Oriente y Occidente porque de vez en cuando reaparecía con algún nuevo libro.
Los últimos 35 años los pasó en una gruta, junto a la cueva de Belén. Dicha cueva se encuentra actualmente en el foso de la Iglesia de Santa Catalina en Belén. Con el dinero de las señoras de Roma que había convertido con su predicación y que lo alcanzaron en Belén,  construyó en aquella ciudad un convento para hombres y tres para mujeres, y una casa para atender a los que llegaban de todas partes del mundo a visitar el sitio donde nació Jesús.

De San Jerónimo es la célebre frase: Ignorar las Escrituras es Ignorar a Cristo”. Leer la Escritura es conversar con Dios: «Si rezas hablas con el Esposo; si lees, es Él quien te habla». .
 La Iglesia ha reconocido siempre en él a un hombre elegido por Dios para explicar y hacer entender mejor la Biblia, por ello es proclamado Doctor de la Iglesia por el Papa Bonifacio VIII en el año 1295 y nombrado patrono de todos los que en el mundo se dedican a hacer entender la Biblia;
Por extensión, se lo considera el santo patrono de los traductores.

Que Dios nos ayude en este año 2016 a seguir el ejemplo de Jerònimo para amar sinceramente a Cristo y reconocer le diariamente en las Sagradas escrituras,
A difundir Su Palabra con empeño y entrega. Amen.

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